/* Template Name: Blog Template Post Type: single */ Gina Ortiz Psicoterapia

La vida es un juego

La vida es un juego y todos lo jugamos. Todos estamos en medio de un gran juego sincrónico y perfecto en el que a veces estamos dormidos y a veces despiertos. Pareciera que en éste juego que todos jugamos y que algunos buscamos incansablemente las reglas del mismo, lo importante es ganar, acumular, lograr, tener, avanzar y un sinfín de verbos. Yo realmente me pregunto si es así y por eso en ocasiones me detengo a escribir lo que siento, con el fin de aclarar mi panorama.

Hoy me levanto de la cama y veo que haga todo lo anterior o no, el juego enigmáticamente se juega y además con un gran cronómetro en el que no hay manecillas, solo corre el tiempo como un gran pretexto para poder desplazarnos de un casillero a otro. Hoy veo claramente que el juego está corriendo sepas jugar o no, lo entiendas o no, estás jugándolo ¡¡es inevitable!!

Parece que también todos tenemos nuestro tablero en el que a veces nos gana la ignorancia, a veces nosotros avanzamos de sobremanera como aquel juego de la infancia: Serpientes y Escaleras.  

Tu de cuál eres. ¿De los que ya encontró el truco ? O de los que como a mi, tantas veces se me olvida que es un juego, que no hay un récord, que nadie me exige ganar ni perder porque el juego ya está ganando con estar vivo. Tal vez seas de los que no se cuestiona nada de esto y solo fluye con el juego llamado vida.

A veces tengo ganas de tirarme al piso y hacer berrinche cual niña que no tolera la frustración de no comprender el juego que juegan sus mayores con la esperanza de que alguien la vea y le diga: ven aquí está tu futuro, tranquila!! A veces lo he hecho sin obtener el resultado esperado más que un maravilloso aprendizaje: ¡respira y fluye!

Bendito juego éste de la vida que me permite sonreír de gozo al salir de la ansiedad de mis fichas en mano, sudadas y gastadas de tanto empuñar, adorándolas erróneamente con fe y vehemencia cuando la iluminación está en levantar la mirada lejos del tamboreo y simplemente sonreír porque el juego ya está solucionado, para algunos, de la mano de Dios.

Quien gana? A quien le importa? Tu juega y deja jugar a otros su juego. Nadie está bien ni nadie está mal.

 ¡Simplemente es, simplemente sé tu!